Es poco frecuente que, en estos tiempos difíciles para el sector, un banco decida convertirse en accionista de una compañía inmobiliaria, salvo que sea para transformar parte del dinero que se le adeuda en capital.
Esa decisión sorprende menos cuando los protagonistas son el Banco Mundial y la empresa Mixta África. El primero, propiedad de 185 países, porque concentra sus esfuerzos en ayudar financieramente a los países en desarrollo, y la segunda porque despliega su actividad, tal y como su propio nombre indica, en el continente africano, en países donde existe una elevada demanda de viviendas.
Esta confluencia de intereses explica que el Banco Mundial haya tomado, a través de IFC –International Finance Corporation–, una participación del 10% en Mixta África por 16 millones de euros y además haya concedido a la inmobiliaria una línea de financiación por importe de otros 34 millones.
Con estas operaciones, ambas entidades ganan. De un lado, el Banco Mundial se dota de una nueva herramienta para apoyar sus políticas de fomento de la inversión privada en los países emergentes. Y del otro, Mixta África, compañía presidida por el ex ministro popular Josep Piqué y participada por Fundación Renta, Morgan Stanley y Renta Corporación, incrementa sus recursos financieros y, con ellos, su capacidad para seguir creciendo.
En poco más de tres años, la inmobiliaria, que comenzó su aventura en Marruecos, ha extendido su presencia a otros países africanos como Argelia, Túnez, Egipto o Senegal, con unas inversiones superiores a los 150 millones de euros. Un salto importante en poco tiempo, que se verá ampliado, muy probablemente, en el futuro.